domingo, noviembre 27, 2016

Carabobeñas contra la misoginia

En conmemoración del 25 de noviembre, Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, diversas organizaciones de mujeres y feministas del estado Carabobo, se unen en una jornada de reflexión y sensibilización ante las prácticas de odio hacia las mujeres.

El evento trata de la elaboración de un Cine-Foro sobre la película Las Sufragistas. La historia narra los primeros pasos de la lucha por la conquista del voto femenino en el mundo. En ella se intenta retratar las cruentas condiciones bajo las cuales debían organizarse la búsqueda de avances para las mujeres. Los hechos narrados transcurren en los primeros años de la Inglaterra del siglo XX, y dirige un gran esfuerzo a dibujar los costos que tuviera para las luchadoras por la igualdad.

La obra será proyectada éste miércoles 30 de noviembre, en la sede del Museo de Arte de Valencia; en horario de 1:30pm a 4:00pm. Organizan: Colectivo Género con Clase, Movimiento de Mujeres por la Patria, PPT y UnaMujer Carabobo.

Se invita al pueblo carabobeño a participar en esta jornada. La entrada es completamente gratuita.

sábado, noviembre 26, 2016

Fidel Castro y su permanente sentido del momento histórico

  
Luis R Delgado J

Pocos dirigentes revolucionarios tuvieron la oportunidad de vivir 90 años. El Comandante, Fidel Castro Ruz, a lo largo de más de 7 décadas, participó de forma activa y relevante en la vida política, fue testigo y protagonista de múltiples y disímiles coyunturas que han trastocado la historia cubana, latinoamericana y mundial. Es Fidel sin duda, uno de los principales e influyentes líderes del siglo XX y lo que va del XXI, una figura prominente del movimiento antiimperialista y comunista mundial, uno de los más adelantados de nuestra época, que ha sabido sintetizar en sí las más avanzadas aspiraciones de los pueblos, por lo cual su puesto en la vanguardia revolucionaria ha sido continua en el último siglo.

Lo que permitió a Fidel mantenerse en la palestra, fue su profundo sentido del momento histórico. Él siempre constituyó un dirigente con la sensibilidad suficiente para saber leer correctamente el espíritu de los tiempos; manejó a la perfección la difícil tarea de interpretar las tendencias y contradicciones históricas, las aspiraciones y las luchas de los diversos sectores sociales oprimidos y explotados. Por esta razón, siempre se colocó al frente de los combates políticos y sociales más relevantes de la historia contemporánea (por la reforma agraria, por los derechos de trabajadores, jóvenes, mujeres, personas sexodiversas, entre otros). Este rasgo que comparte con el resto de la dirigencia cubana, permitió que dicha revolución se reactualice y se reinvente de forma incesante al fragor de los cambios de contexto. Por tanto, fue un político que no rehuyó a la crítica, y fue consecuente con la autocrítica.

Fidel desde su etapa universitaria, e inspirado en el ideario martiano, que es también bolivariano, comprendió que el carácter de la revolución en Latinoamérica y el Caribe es continental. No son casuales sus esfuerzos por construir una organización estudiantil que agrupase a los movimientos desde México hasta la Argentina, su participación en el Bogotazo (accidental hay que decir, pero no carente de compromiso), y su contribución en los intentos de derrocamiento de la feroz dictadura de Trujillo en República Dominicana. Fidel durante los años 40 y 50, fue un combatiente y dirigente de primera línea contra la intervención norteamericana en la región y contra las dictaduras militares alineadas a la doctrina de seguridad hemisférica y contención del comunismo, era sin duda un antiimperialista y un demócrata radical.

En la Cuba sometida, Fidel entiende que agotado el camino democrático electoral, es necesario emprender un proceso de lucha armada, que tenga como fin último la toma del poder, y el inicio de una serie de transformaciones estructurales que permitiesen a la mayor de las Antillas, superar el atraso y el subdesarrollo consecuencia de la dependencia y el neocolonialismo, romper las viejas trabas latifundistas y oligárquicas, e iniciar un proceso de construcción de una democracia popular, donde todo el conjunto del pueblo cubano pudiese vivir en condiciones materiales y espirituales dignas. El Asalto al Cuartel Moncada y las gesta de la Sierra Maestra, en la cual se llevan a cabo innovaciones en la guerra de guerrillas como motor político y catalizador de la insurrección general, tendrán como resultado señero luego de 6 años de lucha, la toma del poder por parte de las fuerzas revolucionarias encabezadas por el Movimiento 26 de Julio, el triunfo de una revolución radical a pocas millas de la principal potencia mundial, enemiga histórica de la independencia cubana. 

Una vez en el poder, Fidel impulsa una serie de transformaciones democráticas y populares, inicia un proceso de modernización del campo y la industria, y enfrenta los intentos de subversión impulsados por las fuerzas reaccionarias resistentes a los cambios. El Gobierno Revolucionario, debe enfrentar las múltiples conspiraciones e intentos de asesinatos selectivos planeados e impulsados por los servicios de inteligencia estadounidenses. Este proceso llega a su clímax, con el intento de invasión militar a Bahía de Cochinos y la batalla en Playa Girón, miles de mercenarios entrenados, financiados y equipados por los Estados Unidos, tratan de iniciar una guerra de subversión la cual es derrotada en menos de 72 horas por el pueblo cubano. Debe destacarse el hecho, que esta agresión radicaliza la Revolución Cubana, declarando su carácter socialista e iniciando un acercamiento con la Unión Soviética y el resto de los países del campo socialista tanto de Asia como de Europa Oriental.

Simultáneamente dirige la construcción socialista en Cuba, desde los años 60 hasta los 80, Fidel se convierte en un campeón de los procesos de descolonización del África. Angola, Namibia, Sudáfrica, el Congo, Eritrea, y tantos otros pueblos jamás lo olvidarán como libertador, como internacionalista solidario. Al fragor de la Guerra Fría, no temió apoyar abiertamente y de forma sustancial las luchas guerrilleras en América Latina y el Caribe. El triunfo de la Revolución Sandinista le debe mucho al apoyo de la Cuba Socialista, destacamentos guerrilleros en todo el continente tienen a Fidel y al Che como padres inspiradores. El Chile de Allende, contó con un amigo leal y sincero como lo fue Fidel Castro.

Posteriormente en un contexto de repliegue de las fuerzas populares y de izquierda, Fidel supo reorganizar las fuerzas y abrir nuevos campos de batalla política, pero esta vez desde las ideas. La convocatoria a constituir un frente común internacional contra la deuda externa y el llamado realizado en 1992 por la salvación de la especie humana, marcaron pauta. En nuestro continente, Fidel supo rearticular las fuerzas de izquierda y revolucionarias, por medio de iniciativas como el Foro de Sao Paulo, junto a líderes de la talla de Lula y Daniel Ortega. Fidel logró visualizar tempranamente el potencial emancipatorio del proyecto bolivariano impulsado por el Comandante Chávez. Gracias a estos esfuerzos, Cuba y América Latina, lograron superar la difícil década de los 90, el derrumbe del campo socialista, de la URSS, y la ofensiva global neoliberal.

Gracias a esta labor de resistencia y organización, América Latina y el Caribe, ganan una década de triunfos y victorias electorales. El triunfo de Chávez, Lula, Kirchner, Correa, Tabaré, Evo, Daniel, Zelaya, Lugo, marcan el inicio de una etapa histórica signada por el progresismo, la democracia y la reactualización del debate socialista. La derrota del ALCA, la creación del ALBA-TCP, la UNASUR, PETROCARIBE y la CELAC expresan un histórico cambio inédito en la correlación de fuerzas en el continente, y en este escenario también está presente la impronta del Comandante Fidel. 

Fidel Castro, nunca abandonó su puesto de vanguardia, su papel como líder y orientador de los pueblos. Desde Venezuela siempre será recordado con afecto, será reconocido como uno de los artífices de la consolidación de la Revolución Bolivariana en sus primeros años gracias a su solidaridad, gracias a su acompañamiento y amistad a nuestro Comandante Eterno, Hugo Chávez Frías.

Desde hace años ya te hiciste inmortal, vivirás por siempre en las mentes, corazones y luchas de los pueblo oprimidos de la Tierra.

¡Viva Fidel!
¡Viva Cuba Socialista!



jueves, noviembre 10, 2016

“La muerte de mujeres en las maquilas recuerda a la fase del periodo de acumulación originaria”: Entrevista a Silvia Federici

El análisis feminista de la etapa de la transición del feudalismo al capitalismo y del trabajo reproductivo no asalariado como sostén del sistema capitalista han convertido a Silvia Federici, escritora, activista y profesora de la Universidad de Hofstra de Nueva York, en un referente para comprender la interconexión entre la crisis sistémica del capital y el incremento de las diferentes formas de violencias hacia las mujeres. Su paso por Ecuador para participar en diferentes encuentros con la academia y movimientos feministas durante el pasado mes de mayo, permitió una conversación en la que de manera crítica analiza la actualización directa e indirecta de la caza de brujas y las consecuencias de las políticas extractivistas sobre las vidas y los cuerpos de las mujeres en América Latina.

La crisis del sistema ha tenido un grave impacto para las mujeres en diversos aspectos, pero también de manera diferenciada según territorios. ¿Cuáles son las consecuencias que se pueden identificar a nivel global tanto en el ámbito del trabajo como en el reproductivo?

La crisis capitalista ha significado cosas muy diferentes para las mujeres, según los lugares del mundo, pero igualmente existen elementos comunes. Las mujeres hoy se enfrentan de una forma muy diferente, pero contundente, con una crisis muy fuerte de la reproducción a todos los niveles como consecuencia del fracaso del estado de bienestar, el fracaso del salario masculino, el de la política del pleno empleo, que ha obligado a muchas mujeres a salir de la casa, tomar un segundo trabajo que se ha añadido al trabajo doméstico no pagado, así que ahora la jornada laboral de las mujeres es una jornada sin fin. Las mujeres hoy deben trabajar fuera y dentro de la casa para recuperar todos los cortes de los servicios sociales que el estado ya no realiza. En Estados Unidos, las mujeres se encuentran en una crisis existencial, personal y colectiva, muy fuerte, y se han convertido en las mayores consumidoras de antidepresivos. El número de suicidios de mujeres se ha elevado y se calcula que la esperanza de vida de una mujer proletaria sin recursos es cinco años menor que la de su madre. A nivel más internacional, las mujeres de las áreas rurales de América Latina y de África se encuentran con un ataque muy grave al territorio, lo que implica un impacto específico hacia ellas. Se trata de una agresión a las formas de cultivo de subsistencia, que para muchas mujeres son una manera de tener autonomía del mercado y sustentar a su familia en un contexto social donde la comunidades han sido desmonetarizadas como consecuencia del ajuste estructural, con el desempleo, y muchas veces con el despojo de la tierra que poseían.

Y en este contexto, también se da un ataque hacia el cuerpo de las mujeres y su autonomía…

Sí, también existe un nuevo ataque directamente contra el cuerpo de la mujer, contra su capacidad reproductiva, contra su capacidad de controlar la procreación, un ataque que es diferente según los lugares. En otros casos, las mujeres se enfrentan, por ejemplo, a la esterilización. Durante los años noventa hubo una campaña de esterilización brutal es muchas partes de África, de India, de Indonesia. En estos países se realizan los safaris de la esterilización, donde se juntaban mujeres dándole a cambio pequeñas cosas, como arroz, para convencerlas de que debían ligar o cortar las trompas. Había miedo a que estas mujeres fueran a procrear una generación de jóvenes más combativa. Yo creo que estos programas de esterilización están conectados como una respuesta a las luchas de las nuevas generaciones de los territorios colonizados, generaciones que se proponían, como proyecto político, recuperar la riqueza robada.

En otros lugares, se prohíbe el aborto, como en Ecuador, que no solamente significa prohibir a la mujer el control sobre su cuerpo, es parte de toda una política para controlar el trabajo de las mujeres, para poner una vez más su sumisión a los hombres de la casa y a su sexualidad, y su capacidad reproductiva al control de los hombres y del estado. Esto es un proceso que se puede documentar a nivel internacional. En Estados Unidos, muchos estados han aprobado leyes que intentan controlar la vida y el comportamiento de las mujeres cuando están embarazadas. Se establecen penalizaciones por comportamientos que no son aceptados, así, en muchos hospitales donde van las mujeres que no tienen recursos, se realiza un test de sangre después del parto, y en caso de identificar alguna anormalidad, se les envían a prisión acusadas de sabotear la vida del futuro nacido. Mujeres embarazas que han sufrido accidentes de coche han sido arrestadas por irresponsables.

Se trata de un nuevo ataque como el que se produjo en el periodo de la acumulación originaria, y que pasa por el trabajo, por el acceso de las mujeres a la tierra y a su cuerpo. Es una súper explotación. Ahora las mujeres deben trabajar fuera del hogar, dentro del hogar y trabajar también en industrias que son formas de esclavización, como la maquila, las mujeres han sido la carne de cañón de la desestructuración industrial del mundo con la maquilización del trabajo. Las mujeres jóvenes han sido destinadas a consumir su cuerpo, consumir su vida, en estas nuevas plantaciones industriales, donde se dan formas de trabajo verdaderamente esclavizantes.

Las mujeres son expulsadas de la tierra, marginalizadas, se penaliza el cultivo de subsistencia y el cuerpo también. Por eso, muchas mujeres en América Latina hablan de cuerpo y territorio, por la continuidad que hay en él.

¿Cómo relaciona la crisis del sistema y la explotación de los territorios con la violencia hacia las mujeres y la caza de brujas?

Una imagen muy fuerte de lo que está ocurriendo a nivel internacional es el gran aumento de la violencia contra las mujeres, un incremento del número de atentados y de abusos de forma cuantitativa, pero también cualitativa, por la intensidad de la brutalidad: hoy las mujeres se matan, se desmiembran, se queman vivas, se entierran… En esta caza de brujas de África, las entierran vivas, las desmiembran con machetes. Y son formas de violencia que también se documentan en países como España y e Italia. Este fenómeno tiene muchas caras: la violencia que se usa para aterrorizar poblaciones, para vaciar territorios que son destinados a la comercialización, destinados a la empresa minera, es otro tipo de violencia, es la violencia de la que habla Rita Segato, y que tiene como finalidad dar un mensaje a la población sobre la falta de compasión y de consideración, de manera que se les obliga a abandonar el territorio. Se destruyen a las mujeres para destruir a la comunidad, para obligarlas a salir. Esta es una violencia conectada al trabajo, como el asesinato de mujeres en Ciudad Juárez, muchas de ellas trabajadoras de la maquila, que ha servido para paralizar su forma de organización, es un fenómeno también de la frontera y a estas formas de súper explotación, que al principio habían provocado protestas de las trabajadoras de la maquila, que se habían sofocado, paralizado, contra esta gran violencia. Y también está la violencia de los narcotraficantes, de paramilitares… Está la violencia de los hombres, de la familia, porque los hombres descargan sobre las mujeres las frustraciones que llegan de su pérdida de poder social, y hombres que intentan recuperar a través del cuerpo de las mujeres lo que han perdido perdiendo el salario. Yo decía que en el periodo de acumulación originaria el capitalismo dio las mujeres a los hombres como compensación por la tierra que habían perdido. Hoy, el cuerpo de las mujeres es sustituto del salario y el empleo que han perdido. Hay hombres que venden a su pareja para el trabajo sexual, que es otro tipo de violencia, pero todas ellas están conectadas porque tienen sus raíces en la desestructuración del trabajo impulsado por el neoliberalismo, por la relación capitalista. Me interesa subrayar también la interacción entre violencia familiar, más no privada, porque es tolerada y mandatada por el estado, y la violencia pública e institucional. Y me interesa subrayar también la continuidad entre la violencia física del desmembramiento, de la quemadura, y de la política social, porque el empobrecimiento, la expropiación, el corte de los servicios sociales, deben ser considerados formas de violencia. Es importante no reducir la violencia a solamente la violencia directamente física, que es una medida central para imponer todo esto, pero que es parte integrante de otras violencias, que es integrada, configurada, en toda la organización capitalista del trabajo y de las relaciones sociales.

En diferentes países de África y Asia se han documentado asesinatos y torturas hacia mujeres acusadas de ser brujas. ¿Cómo se presenta en esta época la caza de brujas y con qué objetivos se ha producido esta actualización?

La caza de brujas que se conoce ahora empieza a actualizarse en los años ochenta, mano a mano con los programas de ajuste estructural y las políticas extractivistas que actúan de manera conjunta con el apoyo e intervención masiva en muchas partes del mundo, con un ejército de misioneros pentecostales financiados por las matrices más conservadoras de los partidos de derecha de los Estados Unidos, coincidiendo con la desestructuralización de la economía del tercer mundo, pero también de los países del primer mundo.

Estos misioneros llegaron pretendiendo hacer milagros, con propaganda e introduciendo la presencia de un diablo que conspira y que se esconde detrás de todos los males. Estos grupos tienen estrictos manuales de cómo reconocer a una bruja. En la televisión se difunden programas que enseñan a identificarlas, mientras que en los mercados populares también hablan de la brujería. Esto ha sido muy importante porque hay un conjunto de fenómenos de empobrecimiento, de migración, de desfragmentación y desmantelamiento del tejido social, como consecuencia de la intervención extranjera, principalmente de compañías mineras y petroleras que en muchos lugares conspiran con los jefes locales y con la organización pentecostal. Mujeres que viven solas, que se sustentan cultivando un trozo de tierra, empiezan a ser acusadas de brujas y de ser responsables de todo lo malo que ocurre en la comunidad, como la muerte de un niño, de un animal o de un accidente de coche. Ahora, familiares de mujeres que tienen tierra, sobre todo jóvenes que quieren apropiarse de esa tierra, se convierten en mercenarios de esos otros personajes.

En muchos lugares, la ausencia de asistencia médica ha sido sustituida por la figura del curandero. El curandero moderno es una figura que se presenta como alguien capaz de reconocer a las brujas. A veces, los jefes locales traen curanderos, o a personajes que se dicen capaces de reconocer a las brujas, mujeres que terminan siendo golpeadas, torturadas, despojadas de sus propiedades, y asesinadas. En Tanzania, en 2014, casi mil mujeres han sido asesinadas o brutalmente abusadas, acusadas de ser brujas, y es algo que también ocurre en otras partes de África, y en otras zonas como India. En África, hay hombres ancianos acusados de ser brujos, con el claro objetivo de confiscar su pensión. Los jóvenes acusaban a personas mayores de ser brujos, en el momento justo en el que estas personas regresaban de la ciudad con dinero, con el objetivo de confiscar su ganancia. Vemos de esta manera la conexión y complicidad entre estos fenómenos y las políticas de despojo, la relación entre el contexto del despojo, del empobrecimiento y de la fragmentación de la solidaridad social. Y a esto se añade una comunalidad de intereses entre los grandes actores, los gobiernos, con los planes de desarrollo, con su complicidad con las compañías mineras, petroleras, que están interesadas en desplazar aldeas y comunidades enteras, o a realizar formas muy contaminantes de extracción. Y, en esta situación, una juventud sobre todo masculina local que no tiene futuro, que no ve capacidad de algún empleo o estudio, y que no sabe cómo salir del empobrecimiento, es fácilmente reclutada por los jefes locales y por la compañía minera para formar parte de su ejército privado. Es decir, terminan siendo utilizados para enfrentarse a las comunidades, sobre todo a las mujeres. Esperando apropiarse de un trozo de tierra y de los pocos recursos que puede haber, son los que acusan directamente a las mujeres de ser brujas.

En África y en India se produce una caza de brujas bajo acusación directa, pero en otras regiones del mundo, como América Latina, ha identificado una criminalización de las prácticas y saberes tradicionales.

Las diferentes versiones de la caza de bruja están conectadas. Está la caza de brujas que pasa por la acusación directa en la que te dicen: “tú eres bruja”; pero también existe una caza indirecta en la que se lleva a cabo la criminalización de las prácticas y saberes que no gustan al estado porque dan autonomía a las mujeres y no puede ejercer su control. Junto a la criminalización de estos espacios de autonomía se da un conflicto intergeneracional, que es un conflicto de valores. Los jóvenes, también las mujeres, vinculan la felicidad con el desarrollo del consumo, en el marco del sistema capitalista monetario, y ven con desprecio y con rechazo a sus mayores, sobre todo a las mujeres, porque tienen valores que consideran atrasados, como amar a la naturaleza y negarse a vender la tierra.

En mi investigación, he encontrado testimonios de hombres mayores que afirman tener miedo de que un hijo los mate para vender su tierra y con el dinero comprar un taxi. Literalmente, es el pensamiento del Banco Mundial, que ha adoptado la teoría del economista peruano Hernando de Soto, quien afirma que la tierra no es verdaderamente fértil y que, si hoy hay pobreza en el mundo, se debe a que millones de personas usan la tierra para sustentarse. Según este pensamiento, la tierra es fértil solo cuando se usa de manera colateral, cuando se intercambia con el banco por un préstamo monetario con el que se va a impulsar un negocio. Y este es el pensamiento de los jóvenes, ven que el futuro está en el dinero, no está en los árboles, ni en la tierra, ni en los animales.

Este desprecio y desvalorización es parte de un proceso histórico de desvalorización de las mujeres, de la tierra, del proceso de reproducción y de desvalorización de la vida, cuando la vida solo sirve como medida de la ganancia individual por la acumulación de la riqueza individual.

Las políticas extractivistas y la explotación de los territorios se justifican en algunos países de América Latina como un “mal necesario” que permite obtener financiamiento dirigido al desarrollo social. ¿Qué han supuesto estas políticas de manera específica para las mujeres?

Es mentira que estas acciones extractivistas sobre el territorio permitan un desarrollo social, y es una visión que he elaborado a partir de muchos encuentros con mujeres en América Latina sobre lo que está sucediendo. En algunos países se ofrecen a cambio del despojo bolsas familiares, que no pueden compensar de ninguna manera la gran catástrofe, el desplazamiento y la contaminación de la tierra en la vida de los pueblos, en general, y de las mujeres, en particular. La contaminación de la tierra, implica la pérdida de la vida, la cultura y los saberes, no se deja nada a las siguientes generaciones, de manera que es un ataque a la vida misma. Esas pequeñas bolsas familiares que se dan en algunos países nunca fueron pensadas para el bienestar de las mujeres, si no para dar la impresión de que se ofrecía algo a cambio y, sobre todo, para desmovilizar la protesta que surgía del despojo. Se pretende eliminar la forma más horrenda de empobrecimiento, pero estas bolsas familiares nunca fueron dirigidas a cambiar el modo de producción, a crear una sociedad más justa. Y me parece, hablando con muchas mujeres de Bolivia, pero también de Sudáfrica, que las políticas de las bolsas familiares es un estándar de estos gobiernos que se dicen progresistas. Además, los requisitos exigidos para recibir las bolsas son complicados y aquellas mujeres de zonas rurales que no están familiarizadas con las instituciones pierden estas bolsas que no cambian las condiciones de vida ni tampoco el sistema de producción. Más bien, piensan que es una forma de control gubernamental por integrarlas en la economía monetaria y controlar a unas mujeres que estaban fuera del sistema. Además, con la caída de los ingresos como consecuencia de la bajada del precio del petróleo, es probable que esta medida vaya a desaparecer.

Precisamente, usted observa una relación entre la expropiación de la tierra y la nueva organización de la producción industrial, con la maquila como único medio de subsistencia para las mujeres que han sufrido el despojo.

La desestructuración de la producción industrial a nivel global fue la respuesta a la enorme lucha de las décadas de los años sesenta y setenta contra la gran concentración industrial. El desmantelamiento de empresas, como Fiat, ha dejado ciudades fantasmas, como Detroit, que ha perdido más de la mitad de su población, después de que se convirtiera en un centro de lucha obrera. Es muy interesante ver cómo desde finales de la década de los años ochenta se ha reconstruido la organización del trabajo a nivel mundial, han cerrado y desmantelado la gran concentración industrial y la reorganizaron la producción industrial a nivel internacional con la maquila, que es alimentada por la expropiación de la tierra. En América Latina, la expropiación de la tierra es la raíz de la maquila, ya que las mujeres jóvenes no pueden sustentarse con una actividad del campo que dejó de existir, y ante la falta de oportunidades se ven obligadas a trabajar en la maquila. Son trabajadoras cuyos padres perdieron la tierra o se han endeudado con la política de Monsanto para comprar las semillas. El despojo de la tierra, el endeudamiento de los campesinos, que ha provocado tantos suicidios, ha sido la base y el fundamento sobre el cual se ha construido la maquila, que ha sido el reemplazo de las grandes concentraciones industriales. La maquila es una institución militar, no solamente económica, y en ella se puede poner cualquier condición de trabajo: no se permite la organización ni la sindicalización, no existen horarios ni protección de los derechos. La maquila es un ataque contra la salud de las mujeres y un ataque contra los derechos humanos en general. Hay que recordar cuántas mujeres han muerto por no poder salir de un incendio, a causa del cierre de puertas de la fábrica, es algo que recuerda a la fase del periodo de acumulación originaria. En Foxconn, la empresa que fabrica los productos para Apple, trabajan sesenta mil mujeres con unas condiciones de trabajo tan brutales, que han adoptado el suicidio desde los techos de la fábrica como estrategia de lucha, y ahora hasta les hacen firmar un compromiso de que no van a suicidarse en el trabajo.

Entrevista a cargo de Mari Cruz Tornay Márquez y fotografías de Tania Macera para Pueblos – Revista de Información y Debate

domingo, octubre 30, 2016

Carteles soviéticos

Nada puede frenar la violencia contra la mujer

Franco Morales Lara

Rebelión La autora nos indica las claves de por qué el feminicidio va más allá de ser un tipo de violencia particular sino que es sobretodo un mecanismo de dominación.

Las cifras

La muerte de mujeres, casi en su totalidad a manos de sus parejas sentimentales, es un fenómeno social que aumenta considerablemente. Bolivia aparece entre los 25 países del mundo con mayor incidencia de violencia contra la mujer y Cochabamba como el departamento con mayor número de casos. El término feminicidio esta en boca de autoridades y ciudadanía en general, las campañas publicitarias de prevención son más frecuentes en los diferentes medios de comunicación, grupos activistas convocan a través de las redes sociales a tomar las calles, las leyes se han endurecido y se crearon instancias de ayuda a la mujer en situación de violencia, pero al parecer nada detiene esta ola de crímenes. El primer semestre del año arroja una lamentable cifra de 59 mujeres asesinadas, en su mayoría al interior de las relaciones conyugales, esta cifra no toma en cuenta la violencia física, psicológica, sexual, etc, porque al quedar en el ámbito privado es imposible cuantificarlos, a esto se añade los problemas que encuentran las mujeres en denunciar pues no sólo pasa por los mecanismos jurídicos sino también por la imposibilidad de reconocer este tipo de violencia naturalizada vinculada a los hábitos más arraigados de la cotidianidad social y familiar; también estos números no reflejan la cantidad de niñas y niños que quedan huérfanos y que no cuentan con apoyo para tratar sus secuelas psicológicas.

Capitalismo y patriarcado

La mujer bajo este sistema capitalista en alianza y complementariedad con el patriarcado no es valorada como una persona autónoma, ni mucho menos como una persona en condiciones de igualdad económica y cultural, todo lo contrario es reducida a un objeto, a una cosa infravalorada de propiedad del hombre, esta situación parafraseando a A. Kollontai surge con la finalización del comunismo primitivo y el advenimiento y consolidación del patriarcado que se vale de la construcción social, cultural e histórica del género que diferencia lo masculino de lo femenino en una relación completamente asimétrica. Durante el siglo XX, la etapa neoliberal del capitalismo ha eliminado derechos de la clase obrera y con ello ha profundizado la pobreza de las mujeres sobreexplotando su fuerza de trabajo, además el capitalismo refuerza su ideología mediante el modelo patriarcal, fortaleciendo la reproducción de la formación social de la clase dominante y la opresión y explotación de la mujer, pues cada formación social histórica tiene un esquema característico de relaciones sociales y sus propios mecanismos de dominación y dentro de ella un esquema particular de relaciones sociales entre hombre y mujer con sus propios mecanismos de dominación.

El feminicidio como el ejercicio más violento de poder y dominio

El feminicidio va más allá de ser un tipo de violencia particular, es sobretodo un mecanismo de dominación, cuya causa no debe ser reducida a patologías individuales ni a estupefacientes y/o sustancias psicotrópicas, debe ser comprendido tal cual argumenta Segato como una condición necesaria para mantener las relaciones jerárquicas de género que ponen al hombre en una posición clara de dominación. El feminicidio tampoco debe ser reducido a un tema íntimo o doméstico que sólo compete a las parejas, pues ya lo afirmaba Kollontai, la posición de la mujer en la sociedad determina su situación en la familia (1). Lamentablemente en muchos de estos casos también fueron muertos los hijos como parte del castigo proyectado sobre ellas y su propia capacidad de dar vida, resultado de ese convencimiento de creerse dueño de “su” esposa o cónyuge y de “sus” vástagos. Inmersa en esta cultura y relaciones sociales de producción la mujer es víctima de diferentes tipos de violencia, constituyéndose el feminicidio en la forma más extrema de ese ejercicio violento que atraviesa todas las clases sociales, pero que golpea con más fuerza a la mujer empobrecida, que por su misma posición económica es más dependiente de su pareja, situación que la hace más vulnerable. De acuerdo al colectivo “Ni una menos” lo que el feminicidio hace es: marcar los cuerpos de las mujeres violentamente, y como amenaza para otras: para que las mujeres no puedan decir que no, para que renuncien a su independencia. (2) El feminicidio viene a ser también una amenaza, un mensaje de poder, de dominio contra el colectivo de mujeres en su conjunto, por parte de esa masculinidad, que encuentra en el “ser hombre” un mandato social en el que se le exige una serie de rasgos, comportamientos, símbolos y valores que interactúa con otros elementos como la religión, la etnia, la clase, la sexualidad para que a través de las relaciones sociales se preserve y perpetúe el ejercicio exclusivo de poder y dominio del género masculino que demanda en cada hombre el deber de afirmar en cualquier circunstancia su virilidad y más aún al interior de la familia.

Feminicidio como corolario de la opresión

Detrás de cada víctima hay una historia de opresión y explotación que tiene raíces histórico-sociales, para Gema Puga “en el capitalismo la opresión es utilizada por la clase dominante para someter a la clase explotada y justificar esa explotación. Esa opresión-explotación de las mujeres se manifiesta de varias formas: la reproducción y el mantenimiento de la fuerza de trabajo a través del trabajo doméstico no remunerado y la utilización de la mano de obra femenina con salarios más bajos, propiciando mayor extracción de plusvalía (más beneficio para la clase dominante, la burguesía)”.(3) La opresión esta naturalizada y asumida como tal por la sociedad, por esa razón ataca a todas las mujeres en varios campos de su vida personal, profesional y laboral. Para justificar esta situación, se fue construyendo a través de la historia la inferioridad femenina hasta finalizar en la desigualdad de sexos; inferioridad y desigualdad forman parte de la base ideológica de las relaciones sociales de producción capitalistas. De ahí que pretender erradicar la violencia de género por ley lamentablemente no es posible, la antropóloga Rita Laura Segato afirma: No es por decreto, infelizmente, que se puede deponer el universo de las fantasías culturalmente promovidas que conducen, al final, al resultado perverso de la violencia, ni es por decreto que podemos transformar las formas de desear y alcanzar satisfacción constitutivos de un determinado orden socio-cultural, aunque al final se revelen engañosas para muchos. (4)

¿Es posible frenar el feminicidio con las leyes?

El derecho penal y el órgano judicial responden al poder patriarcal, ahí su gran contradicción, basados en un sistema de castigo que trata de controlar mediante el miedo, goza de poca credibilidad en nuestro país por su alto índice de corruptibilidad e ineficacia. Por lo tanto confiar sólo en el recurso al sistema penal incluso con sanciones cada vez más endurecidas implica un alto riesgo para la sociedad, pues las leyes consolidan el poder del sistema capitalista que ampliamente se beneficia con la opresión y explotación de las mujeres y porque las prisiones no cumplen con la función otorgada que es la de la reinserción social, cabe hacer notar que varios casos de feminicidio se dieron después de que el marido o cónyuge salió de prisión y tomó vendetta con aquella que se atrevió a denunciarlo. Esta situación no significa que las mujeres víctimas de violencia machista no deban usar los medios jurídicos que tengan a su alcance para defenderse, mientras sea con lo único que cuenten en la actualidad no hay más remedio, pero como sostiene Segato se debe ir más allá de las leyes e imponer una ética feminista para toda la sociedad, pues la violencia a la mujer no les compete sólo a ellas, no es algo que se reduce a lo genital, sino es una situación que nos responsabiliza a todos, esa ética debe remover la consciencia para pasar de una clase en sí a una clase para sí, es decir adquirir una consciencia de clase transformando los afectos y relaciones de género, transformando también las relaciones sociales de producción, mencionando a Marx “el mecanismo general de todo cambio social es la formación de nuevas relaciones sociales de producción que corresponden a un estadio definido del desarrollo de las fuerzas materiales de producción” (5). Esta ética feminista también debe desconstruir el modelo capitalista de masculinidad, debe apuntar a una subversión del orden androcéntrico, rompiendo con ese ejercicio del poder que encubre dominaciones concretas, rompiendo los roles sexuales dominantes. Por último esta ética feminista debe vincular la lucha antipatriarcal con la lucha anticapitalista, de otra manera ni las leyes más draconianas podrán cambiar la situación de la mujer.

Notas bibliográficas:

1. Kollontai, Alexandra: “La mujer en el desarrollo social” Biblióteca Lluita Comunista 1976
2. Ni una menos: “Documento I” 2015
3. Puga, Gema: ¿Cuál es el origen de la opresión de la mujer? Rebelión 28 febrero 2012
4. Segato Rita Laura: “Las estructuras elementales de la violencia: contrato y status en la etiología de la violencia” Serie Antropología Nº 334 2003
5. Marx, Karl: “Escritos sobre la comunidad ancestral” Fondo Editorial y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional 2015.

La candidatura de una mujer indígena y el racismo en México

Alicia Castellanos Guerrero y Gilberto López y Rivas

Rebelión La gran noticia de que el Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) buscarán una candidatura independiente de una mujer indígena para las elecciones presidenciales del 2018, antes que ser reconocida por su valor histórico, ha despertado un racismo velado y abierto entre sectores sociales diversos y algunas voces de la izquierda institucionalizada, lo que no debiera sorprender en una sociedad como la mexicana.

En caricaturas, artículos y opiniones en las redes sociales, se personifica en el Subcomandante Marcos-Galeano, toda idea o decisión que surja del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y en este caso, del V Congreso Nacional Indígena, negando la participación de cientos de hombres y mujeres que con esfuerzos y penurias llegaron de sus comunidades próximas y lejanas a deliberar en la Universidad de la Tierra, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. No se toman en cuenta los debates previos de los y las zapatistas y de los y las delegadas, así como de los pueblos representados en el Congreso Nacional Indígena. A estos sujetos políticos le son negadas la capacidad de decisión, de hacer política y de pensar un proyecto incluyente; para estas mentalidades que operan con una lógica de menosprecio, el subcomandante Marcos-Galeano es el “autor” y “actor” de toda iniciativa que surge de estas organizaciones.

Desde el inicio de la rebelión de los mayas zapatistas, los indígenas han sido clasificados como cobayas manipuladas por el mestizo visible del grupo insurgente. Esa fue la perspectiva sostenida por Mario Vargas Llosa y la derecha ilustrada, y, lamentablemente, incluso, por quienes, en el diálogo de San Andrés, y a lo largo de estos 20 años de reuniones con los rebeldes, preveían que éstas serían un “fracaso” si el Sub Marcos no asistiera.

Este pensamiento no registra que actualmente la vocería del grupo zapatista radica en el Sub Comandante Insurgente Moisés y que existe una Comandancia General integrada totalmente por indígenas y jerárquicamente superior a los dos Subcomandantes. Se pretende ignorar, asimismo, el proceso de consulta en asambleas de todo paso político importante dado por el EZLN, del extraordinario proceso de votación para iniciar la guerra en 1994, y para aceptar o no, los acuerdos de San Andrés. En otras palabras, habituados a los monótonos discursos de mítines en los que el papel de los ciudadanos se reduce al de ser escuchas, no se alcanza a imaginar que es posible una democracia directa y asambleísta de los pueblos indígenas.

Después de siglos, se sigue pensando que los indígenas pueden ser controlados políticamente, y que de los pueblos sólo puede haber sometimiento y obediencia a las ideas y órdenes que provengan de los no indígenas. Así, por ejemplo, al inicio del levantamiento, en la propia academia se llegó a afirmar que los indígenas no eran capaces de sostener perspectivas nacionales, por lo que habría que descartar que la rebelión de 1994 tuviera una matriz indígena.

Otra forma de visibilizar estas perspectivas prejuiciadas es considerar que los indígenas no deben ni pueden irrumpir en los espacios considerados exclusivos de una clase política organizada en la partidocracia y la mestizocracia dominantes. Al hacerlo, se tornan “enviados de Salinas”, “peligros para el cambio real”, “aliados de la derecha”, “causantes del fracaso de AMLO”, “divisionistas del voto de izquierda”, “cómplices del fraude”, entre otras descalificaciones. El irrespeto a los acuerdos tomados colectivamente por dos formas organizativas que agrupan a numerosos pueblos indígenas, muestra ese temor a perder una supuesta representatividad única de la izquierda y de la oposición al gobierno. Según esta visión, la “unidad de las izquierdas” sólo se puede lograr sumándose acrítica y subalternamente a un partido político, y excluye la posibilidad de una unidad en torno a proyectos de nuevos sujetos políticos.

Mientras tanto, paralelamente, las opiniones que saludan la iniciativa de candidatura de una mujer indígena se hicieron públicas: Neil Harvey destacó que este proyecto tiene “el mérito de poner en el centro de atención la defensa de la tierra, bosques, agua, y todo lo que es amenazado por los megaproyectos de desarrollo y el despojo de los bienes comunales.” (La Jornada, 17 de octubre de 2016)

Luis Hernández Navarro piensa que la iniciativa es: “una nueva forma de acción, que tiene como eje central la participación directa en la coyuntura electoral, como una forma de resistencia, organización y lucha. De colocar a los indígenas y a su problemática en el centro de la agenda política nacional. De hacer visibles las agresiones contra los pueblos originarios. De construir el poder de los de abajo” (La Jornada, 19 de octubre de 2016).

En una carta suscrita entre otros, por Pablo González Casanova y publicada en la sección de Correo Ilustrado de La Jornada, se considera que la propuesta “deriva de un pensamiento colectivo; de una práctica histórica de los pueblos que han utilizado distintas estrategias de lucha para asegurar su continuidad y autonomía; de construcción de alternativas que den un sentido distinto al sistema de representación hegemónico, hoy deslegitimado y en grave crisis; surge de quienes mandan obedeciendo, cimientan poder desde abajo, y desean erigir una nueva nación por y para todos y todas; abre un camino de paz en el contexto de violencias de Estado, impunidad, desvío de poder y recolonización de los territorios que está sufriendo nuestro patria. Esta posible candidatura cuestiona, asimismo, el monopolio de la política y de la representación de la sociedad y la nación, supuesta prerrogativa de la partidocracia; descubre la preocupación de fuerzas políticas que menosprecian las luchas seculares de los pueblos indígenas, y no indígenas, y hacen pública su preocupación por la eventual pérdida de la exclusividad de espacios de la acción política.”

La propuesta de la candidatura de una mujer indígena abrió un debate que no puede ser reducido a los intereses de un grupo, o de un determinado sector social; esta discusión debe hacerse responsablemente a partir de lo que conviene a la nación, los trabajadores, los explotados y oprimidos, al mundo de los de abajo y sus luchas emancipadoras y anticapitalistas. Una discusión que debe llevarse al cabo con respeto a la pluralidad y en la perspectiva de construir una nación donde quepamos todos.

“La prostitución no afecta solo a las prostituidas, sino a todas las mujeres”

TribunaFeminista La Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres ha organizado, por segundo año consecutivo, una Jornada Internacional en Madrid sobre Prostitución y Trata. La novedad de este año es que las mesas de expertos han estado ocupadas, únicamente, por hombres. Los ponentes han hablado sobre el papel de los hombres en la erradicación de la prostitución.

La Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres celebraba el jueves pasado la Jornada Internacional sobre Prostitución y Trata de Mujeres en el Ayuntamiento de Madrid. Se trata de la segunda jornada consecutiva que organiza la Comisión alrededor de este tema. Asunción Miura, representante de la Coalición Internacional contra la trata de Mujeres en España (CATW), Rosario Carracedo, representante de la Plataforma de organizaciones de mujeres por la abolición de la prostitución, y Susana Martínez, Presidenta de la Comisión para la investigación de malos tratos a mujeres, han sido las encargadas de presentar el acto. Susana Martínez, presidenta de la Comisión, ha agradecido la colaboración a las organizaciones participantes y al Ayuntamiento, lugar en el que se han celebrado estas segundas Jornadas. “Nuestras jornadas, desde los años 90, han tratado la materia desde diferentes perspectivas: tráfico internacional, tratamiento informativo, anuncios… Ahora queremos saber cuál es la responsabilidad de la demanda”, comenta. “Queremos complementar la jornada del año pasado y conseguir un punto de vista más novedoso mediante la implicación de los hombres en la erradicación.

Que sean ellos los que aportan y cuestionen los comportamientos de otros hombres que entienden las relaciones sexuales entre mujeres y hombres de forma dominante”, defiende la presidenta de la Comisión. Martínez ha añadido el efecto que esto tiene en la juventud: “Hay que cambiar el imaginario social”. “Esta Jornada gira en torno a los hombres porque las abolicionistas pensamos que la prostitución y la trata existen porque hay hombres que pagan por ello”, comienza Miura, explicando el porqué de una jornada con solo expertos. “Cada vez hay más hombres en desacuerdo con la prostitución, dispuestos a seguir luchando por una sociedad libre de violencia hacia las mujeres, entre las que se incluyen la trata y la prostitución”, asegura. Miura ha resaltado que “con la violencia, es imposible la igualdad”.

Necesidad de avances

España es uno de los países con más demanda, con más prostituidores. Por ello, el posicionamiento de los poderes públicos es fundamental. “Los partidos políticos tienen que considerar intolerable esta práctica y tienen que incluir en sus programas medidas reales y efectivas para acabar con esta lacra”, propone la representante de CAWT. Rosario Carracedo ha resaltado la importancia de que exista un debate en torno a esta temática. “En 22 años, hemos avanzado conceptualmente. El tema ha formado parte del debate del movimiento feminista, de la doctrina académica… Hemos avanzado y presionado a que los partidos políticos hayan tenido que introducir en su agenda alguna mención, aunque tibia”, reflexiona Carracedo. En el año 1995, el proxenetismo fue despenalizado y, desde entonces, ha habido un total de 30 modificaciones legislativas en el Código Penal. “En 2003 conseguimos que se volviera a incluir la penalización de nuevo.

El Tribunal Supremo lo derogó. En 2015 parecía que lo conseguíamos, pero volvieron a parar la reforma”, cuenta Carracedo. Mientras esto sucede en España, en Europa sí que se ven avances. Francia es un país pro-abolición y ha desarrollado políticas públicas compatibles con la igualdad. Por otro lado, en 2016, el Parlamento Europeo reflejó que la prostitución, el consumo sexual de mujeres por un precio, constituía una práctica de desigualdad. Richard Poulin es uno de los hombres que la Comisión ha seleccionado para estas jornadas. Poulin es Profesor Emérito del Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad de Ottawa y profesor asociado del Instituto de Investigaciones y Estudios Feministas de la Universidad de Quebec. También es autor, entre otros, del libro Sexo, capitalismo y crítica del valor. Su ponencia se ha basado en estos pilares que considera inseparables.

Relaciones construidas en desigualdad

“Una de las primeras preguntas que hay que hacerse es cuál es la ventaja para un hombre cuando paga por tener sexo. Lo único que existe es el placer de saber que es más humano que la persona a la que está pagando, porque al pagar por ella la estás convirtiendo en un objeto”, explica Poulin, comparándolo con el racismo, donde hay un sentimiento de superioridad. Es en el “creerse superior” donde se encuentra su felicidad. “La prostitución tiene una relación directa con la violencia sexual, porque mediante el pago se asume un ‘consentimiento’ y conviertes a una persona en prostituida”, refleja Poulin. En España, un 40 por ciento de hombres pagan por tener sexo. Esto fomenta la creación de relaciones en desigualdad, en una sociedad violenta desde el punto de vista sexual.

“La prostitución no es un acto individual, no es una elección ni una relación de compra-venta en igualdad. Los hombres compran sexo para sentirse superiores y esto no afecta solo a las prostituidas, sino a todas las mujeres. Desconocemos que es una relación social de desigualdad entre sexos”, comenta Poulin.

En las últimas décadas, hemos asistido a un crecimiento de la prostitución, de la trata de mujeres con fines de explotación sexual, del turismo sexual y de la pornografía. “Estamos fomentando la aparición de violadores cada vez más jóvenes, insensibles ante la violencia sexual por el consumo de la pornografía. Su imaginario sexual se construye a través de esas imágenes que cada vez consumen más pronto. El único placer importante en la pornografía es el masculino”, denuncia Poulin. Actualmente, los niños comienzan a consumir pornografía hacia los 12 años y las niñas alrededor de los 13.

Regular la prostitución es banalizarla “La banalización de la prostitución se origina en los estados en los que se regula. Desde ese momento, el Estado avala esas relaciones sociales desiguales y, además, vemos cómo crece la prostitución”, plasma Poulin. El porcentaje de prostituidores en los países donde se ha legalizado, como Países Bajos (60), Alemania (66), Camboya (65) o Tailandia (95), es mucho mayor que en otros donde no es legal como Canadá (11,1), Suecia (13), Francia (12,5), Noruega (13) o Estados Unidos (16).

Con la legalización, hay una expansión de la prostitución, por lo que se recurre a mujeres extranjeras para satisfacer la demanda que crea el turismo sexual, ya que hay un mayor número de prostituidores locales y extranjeros.

Con la legalización, hay una expansión de la prostitución, por lo que se recurre a mujeres extranjeras para satisfacer la demanda que crea el turismo sexual, ya que hay un mayor número de prostituidores locales y extranjeros. “La trata de mujeres hace que los precios bajen y se fomenta el turismo sexual. Son las políticas del neoliberalismo”, denuncia Poulin, que incluye la perspectiva económica. “No se pueden separar los distintos niveles de análisis”, justifica.

Ideología neoliberal

Los estados con políticas neoliberales han fomentado la desregulación y el fin del Estado del Bienestar. “La ideología imperante es que cada uno es responsable de su suerte. Si has fracasado no es culpa del estado o del sistema, sino tuya, por eso nos encontramos ahora tantos manuales de psicología para tener ‘éxito’ en la vida”, comenta el Profesor. Siguiendo esa línea, Poulin denuncia que a estas mujeres se les inculca la idea de que son culpables y que si están en el mundo de la prostitución es porque quieren. “Estas mujeres no son vistas como víctimas, sino como responsables”, destaca. Y añade: “Además, no tenemos que intervenir en contra de su prostituidor, porque los proxenetas son considerados empresarios o protectores”.

Todo lo que puede hacer el Estado, si considera a las mujeres responsables de su prostitución, es tener una legislación a la que puedan recurrir como cualquier otra persona trabajadora. El Estado permite así que las mujeres evolucionen en ese medio en condiciones que dicen aceptables. “El Estado presenta dos caminos: la creación de burdeles y zonas de tolerancia; y la penalización a quienes no lo hacen legalmente. En ambos casos, quienes pierden son las prostitutas. Si optan por el primer camino, sus ingresos se verán ampliamente reducidos en favor del burdel. Si no lo hacen, serán criminalizadas por el propio Estado”, denuncia Poulin.

La educación como solución principal

“Para luchar con eficacia contra eso, se debe permitir por ley que las mujeres puedan estudiar. Muchas mujeres han dejado su hogar jóvenes, sin estudios, y se han visto sin alternativa a la hora de encontrar un trabajo. Sin otra opción, solo pueden practicar la prostitución para sobrevivir. Es una perpetuación sin fin”, refleja. Asimismo, el Profesor asegura que –además de la legislación- se debe educar al alumnado de los centros educativos para que se impida la captación, pero también para evitar que los niños se conviertan en futuros prostituidores. “Sin clases de educación sexual, el discurso pornográfico es el que enseña a la juventud. Tenemos un problema si ese es el aprendizaje. Si el porno es lo que construye su imaginario, la violencia sexual será considerada como algo común y banal”, reflexiona Poulin.

Para finalizar la ponencia, Richard Poulin ha asegurado que la industria del sexo se debe analizar como un todo, que aúna prostitución, trata de mujeres, turismo sexual y la industria pornográfica, que sirve como propaganda para todo lo demás. “La igualdad se conseguirá cuando no haya relaciones mercantiles”, culmina.

domingo, octubre 23, 2016

Iñaki Gil de San Vicente "El imprescindible feminismo socialista"

Cira Pascual Marquina

PolítiK Platicamos con el intelectual vasco Iñaki Gil de San Vicente sobre el necesario engranaje entre la lucha por el socialismo y la lucha antipatriarcal.

Cira Pascual Marquina (CPM): En el continente latinoamericano somos testigos de rápidos procesos de pauperización. En casos como el venezolano, donde un gobierno progresista se mantiene en el poder, el horizonte de lucha del pueblo tiende a limitarse a resolver los graves problemas familiares que se presentan cotidianamente de forma individualizada. En un contexto así, la lucha antipatriarcal podría ser caracterizada como trivial o pequeñoburguesa.

Muy por el contrario, nosotras opinamos que este es un momento donde la lucha de género debe asumir un rol importante en el proyecto anticapitalista. Las mujeres pobres son las que cargan la mayor parte del peso de la crisis sobre sus hombros, y si bien la superación absoluta de esta situación es solo posible en el socialismo, estamos convencidas de que la lucha por la emancipación de la mujer debe ser del presente. Es así porque mientras la mujer sea dominada por el hombre y la crisis se desplace sobre ella, la tendencia es a postergar la confrontación con el capital. En un momento de crisis económica y política, ¿cómo engranarías la lucha por el socialismo con la lucha antipatriarcal?

Iñaki Gil de San Vicente (IGSV): Las fuerzas revolucionarias venezolanas, y en especial las que luchan con más decisión y perspectiva histórica por la emancipación de la mujer trabajadora, cometerían un error suicida si minusvalorasen la importancia de la lucha antipatriarcal como una piedra basal del socialismo. El error consistiría en creer que como ya se han logrado algunos derechos elementales de la mujer, y dadas las serias dificultades actuales que pueden llevar a la derrota del Proceso Bolivariano, teniendo todo esto en cuenta, ahora es necesario volcarse en otras luchas "más importantes".

Otros muchos procesos revolucionarios han cometido este mismo error: el ruso de 1917, el del Estado español de 1936, el chino de 1949 y el chileno de 1970 por citar algunos. En ellas la emancipación de la mujer, con grandes conquistas iniciales, terminó debilitándose y posponiéndose a otras "prioridades". Los resultados fueron desastrosos a medio y largo plazo: resurgimiento de valores patriarcales y sexistas primero en la vida mal llamada "privada" y luego en lo "público"; debilitamiento de la fuerza social de los movimientos populares y obreros que son la base del poder revolucionario; reforzamiento de las tendencias burocráticas inherentes al poder patriarcal renacido dentro de la izquierda; envalentonamiento de la burguesía, y, junto a otras causas, la derrota última de la revolución.

CPM: Aunque reivindicamos y somos partícipes de luchas por cambios en la legislación que garanticen, por ejemplo, la legalización del aborto –que por cierto, está penalizado en Venezuela–, somos también conscientes que los cambios en la ley no implican la superación de la doble explotación de la mujer. En La mujer, August Bebel plantea algo muy importante: conceder derechos de igualdad a la mujer no cambia la condición de sujeto subalterno para la mujer trabajadora. Hay estructuras económicas y culturales que reproducen la condición de dominación de género. ¿Podrías explicarnos cómo funcionan estas estructuras económicas y culturales?

IGSV: Las estructuras económicas y culturales de explotación de sexo-género funcionan en dos áreas diferentes pero unidas en la práctica: la de la explotación de la fuerza de trabajo sexo-económica de la mujer por el hombre, y la de la dominación cultural, afectiva, emocional, amorosa, sexual, política, etc., del patriarcado. La unión práctica entre explotación y dominación produce la opresión capitalista de sexo-género. El sistema patriarcal es anterior al capitalismo, pero éste lo ha integrado, subsumido en su lógica, convirtiéndolo en una pieza clave de su existencia, pieza que demuestra especialmente su eficacia en dos circunstancias decisivas. Durante las crisis, el patriarcado refuerza el aplastamiento de la mujer en todos los sentidos para aumentar los beneficios capitalistas en todas sus expresiones; durante las luchas revolucionarias, el patriarcado intenta convencer a las mujeres de que no luchen, que sean pasivas y, sobre todo, que se opongan a la revolución.

CPM: Silvia Federici ubica una parte importante de la resistencia al desarrollo capitalista en la mujer trabajadora y pobre (la campesina, la obrera, la desempleada, la trabajadora sexual). Según Federici, durante los últimos 500 años se han dado grandes luchas por la protección de lo común (y de lo comunal) desde el bloque social de la mujer trabajadora. Reconociendo el acumulado histórico de estas luchas que pueden convertirse en faros, ¿cómo debemos orientar la lucha hoy día?

IGSV: Otras revolucionarias han dicho lo mismo o parecido que Federici, pero con otros énfasis y en otros contextos, y todas ellas tienen razón. En el capitalismo actual hay, al menos, cuatro luchas cruciales en las que la mujer trabajadora debe ejercer la dirección. Éstas son: la reproducción como parte de la producción; la (re)construcción de lo colectivo, comunal; la lucha cultural y ética contra las ideologías patriarco-burguesas; y la actualización del principio de autodefensa social como contrario a la violencia patriarco-burguesa.

sábado, octubre 15, 2016

Argentina: Represión en el cierre del 31º Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario

Marta Dillon

Rebelión El cierre fue bajo la lluvia, una perfecta sincronía. En las redes sociales empezaban a compartirse las imágenes del día después, las heridas de las balas de goma, las crónicas breves desde distintos puntos de vista, la mayoría diciendo “yo estuve ahí”, cumpliendo con el deber de dar testimonio con dolor e impotencia. En la calle, la policía local amedrentaba a las que empezaban a irse: “¡Sacales los aerosoles!”, se gritaban entre ellos en las requisas, como si fueran a confiscar algún tipo de material peligroso. Y en el Monumento a la Bandera, la elección de la próxima sede era ríspida.

El Encuentro tiene como acuerdo base la horizontalidad y el consenso, así se anotan las conclusiones de los talleres, la elección de la sede también se supone que cumple con esto y la aclamación es clave, pero tiene dificultades y este año la decisión no dejó conforme a todas. Myriam Bregman, del PTS al que pertenece la agrupación Pan y Rosas, y Estela Díaz, secretaria de género de la CTA nacional, coincidieron las dos en su malestar cuando se desplazó la propuesta de Buenos Aires por la de Chaco, dos escenarios bien distintos para desplegar la potencia política de estos Encuentros que movilizan a decenas de miles. Pero más allá de lo que cada quien imaginaba para el próximo, los ecos de la represión y ese “ataque” a la Catedral eran la resaca de una mala noche y traían la conciencia de que se deberá investigar a fondo: todo lo que se puede reconstruir de esas dos horas en las que llovieron balas de goma sobre periodistas habla de una intencionalidad bien armada que busca desanimar el fortalecimiento político de este acto, su masividad y su rebeldía.

Y sin embargo y a la vez, la huella del Encuentro en la memoria no se borra, esa suspensión de la vida cotidiana que habilita tanto la discusión como a hacer pogo frente a la música que te conmueve sin que te peguen, la chance de poner en común experiencias de trabajo concretas en torno a la violencia machista o en el acceso al aborto, en formar cooperativas o en cambiar las relaciones con el medio ambiente y otras especies, por nombrar sólo algunas de las conversaciones y debates que suceden; eso funciona como marca y también como provocación al deseo. Y a eso no se renuncia. Enormes grupos de mujeres, la mayoría con sus pañuelos verdes de la campaña Nacional por el Derecho al aborto Legal, Seguro y Gratuito, armaban campamentos en distintas esquinas esperando los colectivos que las devolverían a sus casas. El lunes era gris pero se veían sonrisas frente a la irreverencia de las pintadas, la marca del momento de la fiesta. “Sexo débil, un chiste”, “A la mierda la belleza”, “yo aborto sin culpa”, “lesbianizate”, “resignifiquemos la humedad” o la más provocadora: “verga violadora a la licuadora” eran algunas de las consignas que se podían leer en un entrelazado de grafitis sobre las paredes de los tribunales provinciales sobre los ocho carriles de la avenida Pellegrini que la noche del domingo estuvo atestada de mujeres.

He ahí las marcas del “vandalismo” que tanto asusta y que, en definitiva, se resuelve rasqueteando las paredes. Ese “vandalismo” que pone en escena las consignas que nadie quiere escuchar con humor, deseo y también bronca. A la protesta social que irrumpe siempre se la tilda de horda vandálica. “¡Vayan a lavar los platos, putas!”, les gritaron a un grupo de chicas mientras soportaban la requisa de la policía local a la salida de Rosario ayer a la mañana. Por Facebook se denunció que hubo piedras contra algunos micros, pero más allá de ese rumor, el clima en Rosario había cambiado de la noche a la mañana y la tormenta lo subrayaba. La mala sensación de la falta de consenso en torno a la sede del próximo Encuentro Nacional de Mujeres no ayudó a despejar el gris de un cielo demasiado bajo. Desde el Frente de Mujeres kirchneristas, el PTS y otras agrupaciones de izquierda se denunció que no se escuchó el clamor porque la sede sea en Buenos Aires. Por su parte, la rosarina Majo Gerez, parte de la comisión organizadora y del espacio Mala Junta dentro de Patria Grande, defendió la decisión por la sede en Chaco que “salió como todos los años por aclamación”.

Pero en la evaluación de la represión no hubo dudas desde ningún sector, el repudio es unánime y se denunció la premeditación para atacar a las manifestantes. Muchos testimonios directos, incluso lo que pudimos observar las cronistas de este diario que estuvimos en el ENM, hablan de la participación de varones que una vez que tiraron abajo las defensas con que se había tapado la Catedral se alejaban unos pasos para quitarse las capuchas y retirarse tranquilamente. Mientras, el ministro de seguridad de la provincia, Maximiliano Puyaro, aseguró que no hay nada que lamentarse en relación a la represión, que no hay manifestantes heridas a pesar de las decenas de fotos que circulan en las redes sobre periodistas y mujeres heridas por las balas de goma. La sospecha sobre el armado ex profeso de la escena tiene también asidero si se la compara con otras manifestaciones al final de los Encuentros de Mujeres, donde cuando se manifiesta frente a templos religiosos se lo hace cantando consignas claras que explican ahí su presencia. Esto no pasó el domingo a la noche.

Lo cierto es que los Encuentros Nacionales de Mujeres no pasan desapercibidos y esta represión, que se repite por segunda vez en 30 años de historia, lo deja bien claro, aunque la voluntad de encontrarse y movilizarse que se manifestó el domingo difícilmente pueda desmovilizarse a través del miedo. Como decía otra de las consignas pintadas en las paredes, las mujeres se empoderan y gritan: “el miedo va a cambiar de bando”.

El discurso del “trabajo sexual” es el triunfo del patriarcado más neoliberal

Raquel Rosario Sánchez

Tribuna Feminista Reflexión crítica de la autora sobre la retórica del uso del concepto "trabajo sexual" y su vinculación con el pensamiento neoliberal.

Las niñas invulnerables del “trabajo sexual”

Imaginemos una niña. Puede tener 8 años como puede tener 17. La niña vive en pobreza extrema. Es probable que su padre y su madre hayan fallecido en medio de un conflicto de guerra. Por lo tanto, la niña tiene que valerse por sí misma para encontrar el pan de cada día. Muchos días solo puede cenar y dice que el hambre le da dolor de cabeza, lo que le dificulta concentrarse en la escuela. La niña no está sola; hay muchas más como ella. Aparte de las adversidades descritas anteriormente las niñas comparten algo más… Primero, un ferviente deseo de ir a la escuela y superarse a través de su educación. Segundo, que diariamente los hombres (quizás uno 1, quizás 4) en su pueblo le pagan menos de un dólar para que se acuesten con ellos. ¡Ah! …y tercero: que según Al Jazeera English esto no es ni explotación sexual comercial de menores, ni prostitución “forzada” ni su genérico “prostitución” sin más ni más. No, según Al Jazeera English estas niñas son trabajadoras sexuales. Trabajadoras sexuales en quienes recae el famoso “poder de agencia”, de decidir sus opresiones. ¿Vomitaron ya o necesitan más contexto? El día 28 de septiembre, Al Jazeera English público un fotoreportaje titulado “Educando a las niñas de Sudán del Sur”, escrito por la documentalista y fotógrafa Sara Hylton. El proyecto fotográfico fue elaborado en colaboración con la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios. Es una serie de fotografías que reflejan las vidas de las niñas y adolescentes del estado de Unidad en Sudán del Sur. Conflictos sectarios dentro de su pueblo, caminar horas para poder ir y venir de la escuela más cercana, matrimonios forzados… y pobreza; la pobreza extrema implacable son alguno de los desafíos con los que viven las niñas. “Las niñas de Sudan del Sur son doblemente vulnerables, muchas son obligadas a contraer matrimonios forzados, sufren abusos sexuales y explotación. Es tres veces más probable que una niña adolescente del Sur de Sudán muera dando a luz, a que complete su educación primaria,” escribe Hylton. Pero a pesar de todo, son niñas fuertes con sueños y deseos inquebrantables de superación “que pelean por sus futuros en uno de los países más volátiles del mundo.”

Es una historia inspiradora y llena de esperanza. Una de las niñas comenta que en su casa nadie la puede ayudar con su tarea porque nadie en su familia ha ido a la escuela pero que, aún así, ella sueña con convertirse en Ministra de Educación en su país. La valentía y determinación de las niñas y adolescentes me hicieron llorar… Por lo que me quedé helada cuando leí la siguiente descripción en una de las fotografías. “Jessica, de 14 años tiene desorden de personalidad múltiple. Vive en una casa de acogida junto con otras 50 niñas vulnerables donde recibe cuidados y educación… Según la fundadora de la casa de acogida, el trabajo sexual está normalizado entre las niñas, que ganan menos de un dólar por “cliente”. La meta de la fundadora es enseñarles a las niñas que “su cuerpo es lo que se queda” y enseñarle maneras alternativas de generar dinero.” ¿Qué? ¿Cómo saltamos de la pobreza extrema y el deseo de las niñas a empoderarse a través de la educación a que las niñas son trabajadoras sexuales con “clientes”? Me llevó un segundo entender el salto gigantesco que expresaban estas palabras en el contexto del artículo. Cuando pude analizarlo me di cuenta de que lo que tenía ante mí era una prueba de cómo la retórica del trabajo sexual es incompatible con las realidades materiales que expresan las niñas. El discurso del “trabajo sexual” no admite ni víctimas ni vulnerabilidades ni opresiones estructurales. Toda mujer y niña se convierte en un ser que encuentra poder “para decidir” acceder, curiosamente, a todo lo que el patriarcado de por sí quiere. No hay situación lo suficientemente precaria, no hay niña lo suficientemente vulnerable para ser interpretada como una “trabajadora sexual”. No son argumentos aislados. Consciente o inconscientemente, Hylton se unía a una línea de pensamiento que insidiosamente se ha adentrado en el feminismo y el lenguaje coloquial. Mucha gente, tanto conservadora como progresista, piensan que utilizar el término “trabajo sexual” le pone un poco de dignidad y respeto al asunto. Funciona como un manto para higienizar la industria y así no tener que pensar en las realidades materiales de que hombres adultos (que curiosamente son los grandes ausentes del fotorreportaje de Al Jazeera) le están pagando menos de un dólar a niñas pobres (¿50 centavos, 75 centavos? ¿menos aún?), muchas huérfanas, para penetrarlas.

La universalización del discurso del “trabajo sexual” para hablar de prostitución es el triunfo del patriarcado más neoliberal

La universalización del discurso del “trabajo sexual” para hablar de prostitución es el triunfo del patriarcado más neoliberal. A los conservadores no les digo mucho porque nunca se han preocupado demasiado por los derechos de mujeres y niñas, pero sí quisiera recordarles a los y las progresistas que en la concepción (capitalista) del trabajo hay derechos laborales, pero también deberes. Si las niñas y adolescentes son trabajadoras sexuales, ¿puede uno de esos hombres reclamar que no le hicieron la felación como ellos querían o que no se sienten conforme con cualquier otro de los actos sexuales por los que pagaron? ¿Y pueden entonces demandar o que le devuelvan su dinero o que lo hagan otra vez? Preguntas que demuestran la trampa absurda en la que caen todos quienes asumen el discurso sin pensarlo bien. ¿Por qué tanta insistencia en que lo cubramos todo bajo el manto del “trabajo sexual”? ¿Por qué tanta insistencia en llamar “trabajadoras sexuales” a niñas que viven en la mayor de las precariedades? ¿Por qué negarnos a decir las palabras duras: explotación sexual, víctimas, sobrevivientes, violación? Como nos explica Kajsa Ekis Ekman en su trabajo referencial ‘Being and Being Bought’ (Ser y Ser Comprada), el discurso del trabajo sexual se construye como una antítesis de la opresión de las mujeres bajo un sistema patriarcal. La trabajadora sexual es una mujer activa que encuentra empoderamiento personal dentro de un sistema opresor, dice el discurso. La trabajadora sexual comprende que nada puede cambiar el comportamiento de los hombres ni la sociedad que cosifica la sexualidad de la mujer, entonces, en vez de resistir o protestarlo, la trabajadora sexual es presentada como una sabia emprendedora que utiliza “su poder sobre los hombres” para aventajarlos en su propio juego. Bajo esta concepción, “la trabajadora sexual es interpretada como la mejor feminista”, explica Ekis Ekman. Es por eso que cuando alguien intenta hablar de los daños que causa la prostitución, la respuesta siempre es “las trabajadoras sexuales son fuertes y sujetos activos” a quienes el lenguaje de opresión y agravios minimiza. Entonces en el discurso del trabajo sexual no hay espacios para ningún tipo de víctima ni victimización.


Desmoronemos el argumento:

1. La literatura feminista que critica la prostitución como sistema opresor casi nunca habla de víctimas. Cuando me encuentro con la palabra “víctimas” en mis investigaciones sobre el tema, siempre es en el contexto de académicas en favor de prostitución que acusan a quienes están en contra de estigmatizar como “víctimas” a las mujeres en la prostitución. Estas acusaciones de las académicas que defienden el derecho de los hombres a acceso sexual e ilimitadamente al cuerpo de mujeres y niñas, nunca cita textualmente ningún ejemplo del crimen retórico que cometen quienes no apoyan la prostitución, pero siempre viene acompañado de acusaciones e improperios contra “las feministas moralistas que odian la libertad, son reprimidas, retrogradas y anti-sexo.” Poniendo de lado las connotaciones sexistas que tienen cada una de esas acusaciones, yo hago otra pregunta ¿y qué si el feminismo decidiera hablar de víctimas? La palabra “víctima” no es una característica personal, en una descripción de una relación de poder. Si hay víctimas, se infiere que hay perpetradores. Si bajo está concepción de las relaciones de poder no podemos hablar de víctimas, entonces ¿dónde quedan los perpetradores? Si nos enfocamos sólo en resaltar lo fuertes y empoderadas que somos todas las mujeres todo el tiempo y no hablamos de las opresiones de las que somos víctimas bajo el patriarcado, entonces ¿en qué contexto hablaremos del daño que nos causa? Ser víctima de una opresión habla mal del opresor. La víctima de x opresión puede ser una joven estudiosa, una tía cariñosa, una cocinera mediocre, una trabajadora medio vaga, una amiga ambivalente, entre otras cosas. ¿Por qué asumimos que ser víctimas de un sistema al que le encanta victimizarnos, cancela todas nuestras otras identidades? En vez de negar que el daño que nos causa el patriarcado es real y que el patriarcado es el genocidio más largo de la historia, tratando de esconder sus opresiones bajo lenguaje (y solo lenguaje) empoderador, deberíamos utilizar esa energía para decirle a los perpetradores “No, no. La víctima pude haber sido yo, ¡pero el abusador eres tú!”

2. Esa idea de que “el trabajo sexual” no es ninguna opresión contra las mujeres y niñas, sino El Gran Empoderador porque nos permite ejercer “nuestro poder” sobre los hombres, es en el fondo enteramente misógino. Una vez una amiga que baila en la barra para pagar su tratamiento de cáncer me racionalizó que el verdadero poder lo tenía ella porque a los hombres se les salía la baba cuando la veían bailar y por tanto ella tenía total control de ellos durante el tiempo que ella tenía su atención y excitación sexual. Sí, ¿pero, cuando se les baja la erección? Cuando se les pasa, son los hombres quienes siguen teniendo el poder político, económico, cultural y estructural de toda nuestra sociedad. El dinero que nos pagan por bailarles viene de un sistema financiero que ellos controlan. Las políticas que controlan nuestro cuerpo (desde nuestros derechos reproductivos hasta el impuesto que pagarán los tampones que nos ponemos) son dominadas por hombres. Y tristemente, son los hombres quienes tienen el poder histórico de decidir que esta noche sea la pelirroja ucraniana no la morena salvadoreña quien le “trabaje” sexualmente.

Las políticas que controlan nuestro cuerpo (desde nuestros derechos reproductivos hasta el impuesto que pagarán los tampones que nos ponemos) son dominadas por hombres.

Argumentar que encontremos “poder” dentro de nuestro rol subordinado es la manera más sutil del patriarcado (como buen abusador al fin) de decirnos “Ay, ya no te quejes tanto. ¡Alégrate de que siquiera te presto atencion!” “¿Por qué tanto miedo de llamar a alguien víctima?” pregunta Ekis Ekman. “¿Por qué es tan importante decir que gente prostituida no puede nunca, bajo ninguna circunstancia, ser víctima?”, porque, según explica, “convertir la palabra víctima en un tabú es un paso para legitimar divisiones de clase y las desigualdades de género”.

Solo tras abolir el concepto de víctima, podemos crear a la persona invulnerable.

Solo tras abolir el concepto de víctima, podemos crear a la persona invulnerable. Para llegar ahí necesitamos 2 pasos: 1. Nos creemos el cuento de que la palabra víctima no es una relación de poder sino una característica o identidad personal. Entonces nos creemos el cuento de que “víctima” significa pasividad, debilidad y apatía. Hacemos de la palabra víctima (y de cualquier persona a quien se le asocie) una caricatura patética. Nadie entonces querrá que se le llame víctima ni tildar ninguna otra opresión como victimizante. La caricatura que hemos construido es tan patéticamente inactiva que cualquier cosa, desde mirar al otro lado mientras te viola un prostituidor hasta fumarnos un cigarrillo después de un acoso, representa un acto de resistencia. Esto sabemos que son estrategias de supervivencia y que no cancelan ni las opresiones anteriores ni el daño que conllevan. Pero como ya hemos determinado que víctima=pasividad absoluta y sujeto activo=literalmente cualquier actividad, entonces asumimos que en realidad las víctimas no existen. 2. Como lógicamente nadie (excepto quizás las personas que se encuentran en un coma) es “tan pasivo” como la caricatura que hemos inventado de la víctima, decidimos que el concepto de víctima deber ser remplazado porque es una falacia. “¿Cómo puede ninguna de esas niñas ser víctimas de nada si ellas aceptan el dinero que les pagan los hombres? ¿Aceptar dinero es un acto que te convierte en sujeto activo, verdad?” Esos análisis me recuerdan mucho a los argumentos que hace la gente que no entiende ni un ápice de cómo funciona la violencia. El argumento va en la misma línea de aquel otro que asume que a menos que te estén poniendo una pistola en la nuca y te estén amenazando con tirar del gatillo EN ESE PRECISO MOMENTO, entonces nada es obligado y todo tu lo haces por voluntad. Una línea que ignora completamente que el abuso y la opresión es muchísimo más multifacética y más insidiosa que eso. Una línea de pensamiento que nunca se ha enterado que la violencia psicológica es invisible, la manipulación emocional también y que la pobreza es tanto material como estructural y conlleva un poder de coerción latente. Como no hay víctimas que satisfagan la nueva caricatura de pasividad en que hemos convertido la palabra, no hay perpetradores. Y como la víctima es “revelada” como un sujeto activo que toma las riendas de su vida, no hay entonces porque estar hablando de opresiones ni de abusos ni hacer análisis sistemáticos de la violencia. Son unas piruetas retoricas e ideológicas complicadas pero que sirven finalmente para revelar a la persona invulnerable. “La persona invulnerable es la versión neoliberal del mito antiguo del esclavo fuerte, la mujer pobre extremadamente trabajadora, la “supermujer” negra, la mujer colonizada que no siente los latigazos ni los golpes. La historia está llena de ejemplos de cómo las condiciones de vida son reinterpretadas como características personales.” Durante la esclavitud colonial en los Estados Unidos era común que se exaltara las cualidades “sobrehumanas” de las esclavas y los esclavos.

La supuesta fuerza y las cualidades supra humanas que se le asignan a la persona invulnerable son en el fondo una excusa para no tener que analizar las condiciones que la hacen necesitar dicha fuerza o aguantar tantas miserias. Es una táctica deshumanizadora.

La escritora Michele Wallace describe en su libro ‘Black Macho and the Myth of the Superwoman’ (El Macho Negro y el Mito de la Supermujer) cómo la mujer negra que tenía que sobrevivir dentro de varios sistemas opresores, fue convertida en una caricatura que la exaltaba, pero solo con el fin de negar las opresiones en sí. La mujer negra del imaginario “es una mujer de fuerza extraordinaria, con una habilidad inusual para tolerar el trabajo pesado y la miseria. Esta mujer no tiene los mismos miedos e inseguridades que tienen las otras mujeres, pero ella misma cree que es incluso más fuerte emocionalmente que la mayoría de los hombres.” La supuesta fuerza y las cualidades supra humanas que se le asignan a la persona invulnerable son en el fondo una excusa para no tener que analizar las condiciones que la hacen necesitar dicha fuerza o aguantar tantas miserias. Es una táctica deshumanizadora. Asignar a las adolescentes y niñas de Sudan del Sur la denominación de “trabajadoras sexuales” sonara muy bonito los círculos feministas más neoliberales, pero la realidad es que nos blinda de tener que hacer muchas preguntas. Preguntas verdaderamente incómodas: ¿Qué repercusiones físicas, emocionales y psicológicas desarrollarán las niñas y adolescentes al saber que los hombres de su comunidad ven sus cuerpos como objetos por los que pueden pagar menos de un dólar? ¿Por qué los hombres están explotando sexualmente de niñas que viven en tanta precariedad? ¿Habrá un contexto social que se lo permite? ¿Qué contexto geopolítico estará causando tantos conflictos internos en Sudán del Sur? ¿Tendrán algo que ver los intereses occidentales en este conflicto y será posible que de manera directa o indirecta estarán nuestros países exacerbando las condiciones que subyugan las niñas y adolescentes de este fotorreportaje?

¿Cómo hemos podido las feministas permitir que nuestro movimiento, un movimiento que centra la lucha de las niñas y mujeres, sea secuestrado por estas ideas que priorizan los intereses tanto del mercado como del mismo patriarcado?

¿Cuánto daño causará a largo plazo que esa rama del feminismo occidental tan nociva que insiste en hacer piruetas con el lenguaje y las teorías sin alterar las realidades materiales sea exportada y extrapolada a la máxima potencia en todas las esquinas y rincones de opresión imaginables? ¿en qué momento vemos niñas hablar del dolor de cabeza que les produce el hambre cuando lo que quieren es estudiar, y en vez de sentir empatía por su lucha, justificamos el sistema opresor que las considera “trabajadoras” serviles del patriarcado? El feminismo es un movimiento que busca acabar con la violencia contra las niñas y mujeres y desmantelar el patriarcado. ¿Cómo hemos podido las feministas permitir que nuestro movimiento, un movimiento que centra la lucha de las niñas y mujeres, sea secuestrado por estas ideas que priorizan los intereses tanto del mercado como del mismo patriarcado? Dice una de las adolescentes “Lo que encuentro más horrible es escuchar cómo todas las niñas han sido violadas. No hay nada difícil que una niña no pueda hacer… Sé que, si yo me levanto, todas las niñas también se podrán levantar…. (pero) las niñas son las que han sufrido más.” Me parece que esta adolescente tiene muy claro su análisis feminista al priorizar en su recuento la importancia de nombrar la violencia por su nombre. ¿Le permitiremos que nos enseñe?

Género con Clase Impreso